8 principios psicológicos que puedes aplicar a tus diseños

La forma en la que las personas perciben su entorno e interactúan con él viene determinada por cómo el cerebro procesa los estímulos que recibe. La realidad que cada uno de nosotros ve, escucha y siente está construida en nuestro cerebro. Esa es la razón de que existan curiosos efectos ópticos y memes como aquel de 2015 que preguntaba por el color de un vestido.

La psicología ha intentado entender este modo de percepción desde el nacimiento de la teoría de la Gestalt a principios del siglo XX. Su principal axioma es que las personas perciben patrones o configuraciones y no elementos individuales, lo que les llevaba a decir que el todo era más que la suma de sus partes.

Para un diseñador es clave entender cómo nuestro modo de percibir el mundo afecta a la experiencia de uso de un producto o servicio. No solo en lo que respecta a la usabilidad, sino también en cómo ese producto influye en cómo se siente el usuario y su relación con la marca.

Para entenderlo mejor, te presentamos 8 efectos explicados por la psicología que influyen en el diseño de experiencia de usuario:

Imitación

De forma inconsciente, las personas imitan los gestos o la forma de hablar de otras personas. Esta copia sucede de forma que a menudo ninguna de las personas implicadas se da cuenta. La imitación aumenta el grado de conexión y empatía entre ambas personas.

Por tanto, añadiendo emociones a las interacciones estamos induciendo al usuario a sentir una emoción concreta, por ejemplo, interés, alegría, tranquilidad o culpa.

Slack utiliza este tipo de microinteracciones para provocar una sensación en el usuario, reforzando su vinculación emocional con el producto.

Influencia de la estética en la usabilidad

Este efecto hace que la estética del producto también sea un factor que influye en la experiencia de usuario. Si la estética les gusta a los usuarios, es más fácil que pasen por alto deficiencias en su experiencia. El éxito de Apple es un ejemplo del factor diferencial de la estética.

Pero este efecto solo hace que la gente ignore pequeños fallos de usabilidad. Los fallos importantes seguirán siendo percibidos por el usuario. Para saber el efecto que tiene la estética sobre la usabilidad lo mejor es hacer un test con usuarios reales.

Seguridad y refuerzo

Una aplicación que ofrezca al usuario pequeñas recompensas en cada interacción hará que el usuario se sienta más cómodo y seguro mientras la usa. No es necesario sacar el confeti y las palmas cada vez que el usuario complete un paso en un proceso. Simplemente hay que ofrecerle información que le proporcione seguridad de que el paso se ha completado de forma satisfactoria. Y si hay algún error, informarle de ello y de su solución.

Esta forma de refuerzo positivo consigue que el usuario se encuentre más seguro y cómodo con la interfaz.

El efecto fiesta de cóctel

El fenómeno psicológico llamado fiesta de cóctel describe cómo muchas veces las personas son capaces de filtrar una gran cantidad de estímulos y centrarse en otros, como por ejemplo una conversación en una fiesta. Pero también sucede cuando inmediatamente detectamos un estímulo, como cuando oímos nuestro nombre aunque no estemos prestando atención a la conversación donde se menciona.

Este efecto hace, por ejemplo, que seamos más propensos a prestar atención a ciertas notificaciones sonoras, porque son importantes para nosotros o porque utilizan un sonido particular.

La posición importa

Las personas tendemos a recordar mejor los primeros y los últimos artículos de una serie. Este efecto psicológico nos indica que, a la hora de diseñar, los ítems más importantes en un menú, se han de ubicar al principio y al final. También nos dice que es necesario ofrecer filtros para favorecer la retención del usuario en listados largos de ítems; lo que pasa en una tienda online.

A más opciones, más difícil elegir

Este efecto está relacionado con el anterior, y se puede comprobar fácilmente en una tienda física, como un supermercado, una tienda de ropa o una librería. Cuantas más opciones posibles haya, más difícil es quedarnos con una sola.

Si bombardeamos al usuario con opciones o le ofrecemos una gran cantidad de productos sin posibilidad de filtro, es más probable que se frustre o que abandone el proceso en el que está. La categorización, simplificación, uso de filtros y la compartimentación, son herramientas para aliviar la carga cognitiva del usuario y favorecer la experiencia.

La familiaridad es usabilidad

Estar expuesto a un estímulo de forma habitual, familiar, aumenta nuestro agrado por este. Este efecto explica la durabilidad de los patrones de diseño y cómo ciertas decisiones gráficas se acaban transformando en patrones. Por ejemplo, el formato de historias desarrollado por Snapchat pasó de ser algo exclusivo de esa plataforma a ser un patrón copiado por muchas otras plataformas sociales. La posición de los CTA o la ubicación de funcionalidades, como el acceso al perfil en una web, también responden a este efecto psicológico.

Ilusión de control

Ofrecer a los usuarios opciones para hacerlos sentir en control de la situación favorece la valoración positiva de una interfaz. Por ejemplo, en una aplicación de email, refrescar la lista de correos nos proporciona una sensación de control sobre la descarga de nuevos emails. Sin embargo los nuevos emails se descargan automáticamente sin necesidad de efectuar ninguna acción. Esta ilusión de control sobre cosas fuera de su alcance, como la velocidad de descarga, tranquiliza al usuario y mantiene su motivación.

En definitiva, diseñar pensando en los usuarios es también diseñar pensando en cómo los usuarios perciben e interactúan con su entorno. Tener conciencia de nuestra forma de procesar los estímulos nos ayudará a diseñar interfaces más usables y adaptadas a las personas.

Pero sólo a través de la investigación de usuarios es como podemos comprobar la eficacia de un diseño de experiencia de usuario. En GammaUX somos expertos en investigación de usuarios. Contáctanos para saber cómo te podemos ayudar.